#LaRevoluciónDeLasViejas

El origen

En enero de 2020, Gabriela Cerruti se filmó a sí misma mientras se desmaquillaba y habló de lo que nadie hablaba: qué significa envejecer siendo mujer en una sociedad que no tiene respuestas para esa pregunta. Tenía 54 años, estaba menopáusica, y se preguntaba en voz alta qué le esperaba del otro lado de los 60.

 

El video se volvió viral. Miles de mujeres respondieron, se reconocieron, quisieron seguir hablando. De esa conversación nació La Revolución de las Viejas.

El movimiento

La Revolución de las Viejas no tiene sede ni conducción central. Creció de manera silvestre, por contagio, porque tocó algo que estaba sin nombre. Hoy reúne decenas de miles de mujeres en Argentina, Chile, Uruguay y España, organizadas en grupos territoriales y temáticos que se autogestionan.

 

Los grupos trabajan sobre temas tan distintos como la sexualidad en la vejez, la vivienda colaborativa, el trabajo después de los 50, la salud, los derechos, la autonomía económica y la cultura. Lo que los une es una misma convicción: la vejez no es el final de nada. Es una etapa larga, activa y con derecho a ser diseñada.

 

Hubo dos grandes encuentros nacionales que reunieron a mujeres de todo el país para debatir, compartir, hacer performances, talleres y también simplemente estar juntas. Además de decenas de encuentros locales en cada ciudad donde el movimiento tiene presencia.

 

El libro

En 2020 Gabriela publicó La Revolución de las Viejas (Editorial Planeta), donde desarrolla la pregunta que disparó el video: ¿cuál es la vida que podemos tener a partir de los 60? El libro tuvo una edición ampliada en 2023.

La continuidad: Mil horas

En 2025, La Revolución de las Viejas encontró su plataforma permanente en Mil Horas: un canal de streaming, una comunidad de WhatsApp y un espacio de contenido semanal donde el debate sobre las nuevas longevidades sigue ocurriendo. Mil Horas es donde el movimiento vive hoy.

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